Justo cuando Isabella no podía soportar más la presión, cuando sentía que Kaen estaba cada vez más cerca de ella, una fuerte explosión resonó en el aire, cayendo peligrosamente cerca de donde se encontraba Kaen.
El estruendo fue ensordecedor, y el suelo tembló bajo sus pies, como si el mismo mundo estuviera colapsando.
—¡El lugar es peligroso, Alfa! ¡Debemos volver! —gritó uno de sus guardias, el pánico evidente en su voz.
Kaen, sintiendo la urgencia en las palabras de su hombre, asintió con la