Capítulo: Acepta mi rechazo.
El aire de la montaña olía a lluvia y tierra húmeda cuando Isabella regresó a su territorio.
Las nubes grises se abrían paso entre los pinos como fantasmas antiguos, y el sonido de los pasos de su escolta resonaba como un trueno contenido.
Hiran, el general de su ejército, marchaba a su lado. Era un guerrero imponente, con cicatrices en los brazos y una mirada fría que no perdía detalle.
Él y sus hombres rodeaban a Isabella con una mezcla de respeto y cautela.
Temían que aquella visita fuese una