Al amanecer, Kaen abrió los ojos de golpe, su corazón latiendo con fuerza en su pecho.
La habitación estaba bañada por la luz dorada del sol que se filtraba a través de las cortinas, pero su mente aún estaba atrapada en la confusión. Al principio, pensó que todo era un sueño, un muy mal sueño del que no podía despertar. Sin embargo, al girar la cabeza, se dio cuenta de la verdad: allí estaba ella, la mujer que había invadido sus pensamientos y sueños más oscuros.
La mujer en su cama.
El pánico l