La sala temblaba.
Los miembros del Consejo gritaban Ăłrdenes contradictorias mientras los sellos de protecciĂłn estallaban uno por uno, consumidos por una luz ancestral que no respondĂa a ningĂșn conjuro moderno.
Lucien tomĂł a Aeryn en brazos, justo cuando la energĂa alrededor de su vientre se volviĂł casi insoportable. El medallĂłn flotaba frente a ellos, girando sobre sĂ mismo, como si buscara direcciĂłn.
Selene extendiĂł las manos hacia ellos.
âÂĄAhora! ÂĄTomen el medallĂłn! ÂĄLes mostrarĂĄ dĂłnde comenz