Las sombras aún danzaban en el borde de su conciencia cuando Elira abrió los ojos, empapada en sudor y con la respiración entrecortada. Había regresado… otra vez. A ese lugar donde los recuerdos no pedían permiso para volver. Donde las vidas pasadas se filtraban como neblina entre la realidad. Le temblaban los dedos al tocarse el pecho, como si aún sintiera el peso invisible de aquellas cadenas de otra época.
Kael dormía a su lado, ajeno por un instante a la tormenta en la que ella se había sum