El café humeaba frente a Valeria mientras observaba distraídamente a través del ventanal. La mañana era fría, pero el local estaba cálido y acogedor. Había elegido ese lugar porque quedaba fuera de la zona que Aleksandr controlaba más estrictamente, un pequeño respiro de la intensidad que ahora dominaba su vida. Viktor y uno de los guardias esperaban afuera, lo suficientemente cerca para protegerla pero lo suficientemente lejos para darle cierta ilusión de privacidad.
Acarició su vientre instint