Mundo ficciónIniciar sesiónLa tarjeta con el águila de dos cabezas quemaba en el bolsillo de Valeria como carbón encendido mientras intentaba mantener sonrisa normal durante la cena familiar, sabiendo que la ilusión de paz acababa de quebrarse irrevocablemente.
—Mamá, ¿por qué no comes? —preguntó Dmitri, sus ojos grises tan parecidos a los de su padre observándola con curiosidad infantil que todavía no había aprendido a detectar mentiras.
Valeria forzó una sonrisa que esperaba pareciera genuina, pinchando un trozo de cordero asado que de repente sabía a ceniza en su boca.
—Solo pensando en cosas del trabajo, cariño. Nada importante.
Aleksandr la miró desde el otro extremo de la mesa, esos ojos que habían visto demasiada muerte y traición evaluándola con precisión quirúrgica. Conocía cada microexpresión de su rostro, cad







