Mundo ficciónIniciar sesiónEl vuelo de Moscú a Auckland era de 22 horas con escalas, y cada minuto se sentía como eternidad mientras Valeria intentaba contactar a Aleksandr sin éxito, imaginando mil horrores diferentes.
La pantalla del teléfono satelital mostraba el mismo mensaje una y otra vez: "El número marcado no está disponible". Valeria apretó el dispositivo con tanta fuerza que sus nudillos se tornaron blancos. A su alrededor, los pasajeros dormían o veían películas, ajenos a la tormenta que rugía dentro de su pecho.
Marcó nuevamente. Directamente al buzón de voz.
—Maldita sea —susurró, consciente de las miradas que algunos pasajeros le dirigían.
Probó con el teléfono de la casa. El tono sonó tres veces antes de cortarse abruptamente, reemplazado por un pitido constante que helaba la sangre. Línea muerta. No simplemente ocupada o si







