Mundo ficciónIniciar sesiónValeria se movió a través de las sombras de la isla como el fantasma que siempre había sido entrenada para ser, con la diferencia de que esta vez luchaba no por programa ni país, sino por la única cosa que realmente importaba: su familia.
La noche era densa, sin luna, perfecta para infiltración. Había memorizado cada detalle del complejo durante las horas de vigilancia: rotación de guardias, puntos ciegos en cámaras, rutas de patrullaje. El primer guardia cayó sin sonido, su cuello quebrado con precisión quirúrgica antes de que pudiera alertar a nadie. El segundo murió con su propio cuchillo clavado en la base del cráneo, técnica que Valeria había perfeccionado años atrás en Budapest.
Tres más cayeron en rápida sucesión mientras avanzaba hacia el edificio principal. Sus movimientos eran fluidos, automáticos, mú







