—¡Cállate! —rugió Caspian. El velo de elegancia se rasgó por completo, revelando la furia bruta de un hombre humillado. El ambar de sus ojos se viio sustituido por un color rojo que nubló por completo sus pupilas y su rostro comenzó a transfigurarse. El lobo de Caspian amenazaba con salir y acabar con quien amenazaba la seguridad que creía haber conseguido en el trono.
Caspian levantó la mano libre, cerrándola en un puño con la intención de estrellarlo contra el rostro de Sia. Valerius dio un p