El primer impacto del lobo colosal contra las torres exteriores hizo temblar la montaña entera. El granito de la muralla oeste cayó en un derrumbe pesado, aplastando los establos y levantando una nube de polvo gris que dejó el patio en tinieblas. La criatura de humo negro dejó caer la garra sobre los bloques de piedra, aplastando las vigas de madera sin esfuerzo. La luz de la tarde desapareció bajo la sombra gigante del monstruo, dejando apenas un resplandor violeta que iluminaba la ruina de la