El frío de la piedra atravesó la tela del vestido de Sia, pero el verdadero frío estaba en el peso de las palabras de Caspian, y la resolución que dejó suspendida en el aire.
“Ejecución pública al amanecer”.
Valerius la mantuvo sujeta contra su pecho, con los brazos de metal de su armadura de incógnito apretados alrededor de su cuerpo menudo. Su baja estatura la hacía lucir desamparada en el suelo del calabozo, generándole un contraste total con el impacto de energía que acababa de derribar a