La piedra se rompió y cayó al abismo con un ruido tremendo que sacudió todo el patio. La estructura del balcón cedió por completo, lanzando toneladas de granito hacia el vacío de la ladera norte. Sia quedó suspendida sobre la nada, sintiendo el aire helado de la caída golpearle las piernas desnudas y la tela destrozada de su vestido. La fuerza de la gravedad tiró de su cuerpo hacia abajo con una rabia implacable, buscando tragarla en la oscuridad del precipicio. Sin embargo, los dedos de Valeri