Desde lo alto de la muralla destruida, la sombra del Rey de las Sombras se agitó con violencia. La voz del monstruo resonó en la cabeza de los presentes, no como un rugido animal, sino como un murmullo pesado y venenoso que buscó meterse directo en los pensamientos de Sia para romperle la voluntad.
—Pobre niña paria —retumbó la voz entre las piedras caídas, haciendo que la neblina bajara lentamente hacia el nivel del suelo—. Crees que este guerrero te sostiene por afecto. Crees que este señor d