El abismo del plano astral se abrió debajo de ellos con un sonido seco, un crujido sordo que hizo temblar el suelo de ceniza gris. La garra gigante de humo negro y espinas de hueso apretó el tobillo izquierdo de Sia con mucha fuerza, buscando arrastrarla hacia la oscuridad del fondo. Sia soltó un grito que le desgarró la garganta, sintiendo cómo la articulación amenazaba con ceder bajo la presión. De inmediato sintió un frío punzante en la pierna que le subió directo por el muslo.
Valerius no l