Mundo ficciónIniciar sesiónNo podía dar crédito a lo que veía en la prueba de ADN. Miré a Nectáreo, quien asentía convencido de que yo era su verdadera hermana Diletta, quien había perdido la memoria. Abrí la boca, decidida a aclarar la situación, cuando un frenazo violento casi nos lanza contra el asiento delantero.
—¿Qué rayos crees que estás haciendo? —le gritó Nectáreo a su lugarteniente, quien ahora f






