Mundo ficciónIniciar sesiónDespués de asignar a dos hombres la tarea de vigilar con ojo avizor la concurrida terminal de ómnibus de Catania, y de dar instrucciones precisas a otros para que peinaran meticulosamente los alrededores en busca de algún rastro de mi querida Celia, nos encaminamos hacia la casa que aún poseía en la ciudad.
Aquella residencia, testigo de los días compartidos con Concetta, parecía aguardarme inmutable. Dante, en su lucha tit&aac






