Mundo ficciónIniciar sesiónSentada en la limusina, mi mente no se detenía en el paisaje urbano, sino en el torbellino de emociones que me había dejado la conducta de mi familia. La despedida de mi madre, tan cargada de remordimientos y disculpas, resonaba en mi cabeza como un mal presagio. ¿Por qué se disculpaba? ¿Qué sabía ella que yo ignoraba?
La imagen de Celeste, con su sonrisa triunfante y sus ojos destilando una felicidad maliciosa, me irritaba. &i






