Mundo ficciónIniciar sesiónUn escalofrío recorrió mi espalda. Los viejos lobos habían despertado, y la sangre corría por las calles de nuestra ciudad. Los conocía muy bien, tanto el bisabuelo como el abuelo tenían una puntería de los mil demonios. Era algo que me daba un respiro en lo que llegaban el tío Alonso y Dante. Ellos tomarían la situación en sus manos, pero recordé lo que decía el mensaje de papá.
—Tío, eso no es lo peor —respondí, la boca seca—. Mi abuela les iba a abrir las puertas,






