Mundo ficciónIniciar sesiónRetiré mi mano, manteniendo mi compostura. No solté el aire contenido aunque era lo que más deseaba en ese momento. Antes de contestar, como era mi costumbre, detallé a todos los hombres del Don. Estaban tan armados como nosotros, sus ojos alertas y sus manos cerca de sus armas ocultas. Tenía que mantenerme alerta; no sería la primera vez que dos grandes jefes se traicionaran en un encuentro como este.
El Don sabía perfectamente que no éramos una familia por debajo de la suya






