Mundo ficciónIniciar sesiónCELIA:
En ese instante mágico, mientras el amor de los Garibaldi llenaba la habitación con su luz, mi mano se deslizó instintivamente hacia el anillo que Alonso me había regalado. Sus destellos me recordaban al rubí que ahora brillaba en el dedo de la abuela Rubicelda, como un faro de esperanza en medio de la tormenta.
Mis ojos se cerraron, y desde lo más profundo de mi ser, elevé una plegaria silenciosa al universo. Anhelaba que el lazo que nos unía a Alonso y a mí, aunque






