Mundo ficciónIniciar sesiónFABRIZIO:
El abuelo apagó el cigarro contra la mesa de madera gastada, dejando una quemadura oscura junto a las marcas de cientos de discusiones anteriores. Su expresión era de puro agotamiento, pero su mirada todavía tenía esa chispa que a nosotros, los Garibaldi, nos mantenía vivos después de siglos de guerras internas.
—Eso es cierto, nuestra sangre es más fuerte. Mireia heredó eso de su madre como los ojos ver






