Mundo ficciónIniciar sesiónALONSO:
Observamos a los enemigos desorientados y acobardados, sin saber de dónde provenían esos disparos certeros. Desplegaron un humo negro que nos cegó, solo podíamos distinguir sus extraños ojos brillantes. Pero no iba a permitir que se escabulleran, tenía que eliminar al mayor número posible de ellos, por eso, junto a los míos, sembrábamos el caos entre los enemigos, sin dejar de escuchar la voz de la extra&ntild







