Mundo ficciónIniciar sesiónEsta vez fue Alonso el que bajó, para darme placer y me dejé hacer. Su lengua me abrió de abajo arriba, para succionar allí donde las sensaciones me hacían enloquecer, al tiempo que dos dedos se introducían en mí moviéndose vertiginosamente hasta hacerme explotar.
El movimiento del vehículo que se había hecho partícipe de nuestro placer, nos movía suavemente, mientras con un gemido






