Mundo ficciónIniciar sesiónTenía razón, yo era suya. Mi mente se tambaleaba en sus cimientos, me esforzaba por procesar la magnitud de lo que Alonso había hecho por mí. La cifra en el recibo era… La miraba incrédula, la idea de que alguien pudiera valorarme tanto como para arriesgar una fortuna en mi rescate era abrumadora.
Alonso y yo éramos dos desconocidos que habíamos compartido momentos de intensa intimidad, pero que aún teníamo






