Revisé por tercera vez el mensaje en mi teléfono mientras esperaba el ascensor. "Cena de trabajo. 8 PM. Te envío la dirección. No llegues tarde. N.B." Tan escueto y autoritario como siempre. Suspiré profundamente mientras las puertas se abrían. ¿Qué pretendía Nathaniel con esta cena? Después de nuestro último encuentro, donde la tensión podría haberse cortado con un cuchillo, no sabía qué esperar.
El restaurante resultó ser un exclusivo local en la azotea de uno de los edificios más emblemático