La luz del amanecer se filtraba por las cortinas de seda, dibujando patrones dorados sobre la piel de Nathaniel mientras dormía. Me incorporé ligeramente, apoyándome sobre mi codo para contemplarlo. Nunca lo había visto tan vulnerable, tan en paz. Sus facciones, normalmente tensas por el peso de sus responsabilidades, ahora se mostraban relajadas. El poderoso CEO que intimidaba a todos en la sala de juntas había desaparecido, dejando en su lugar a un hombre que respiraba tranquilo, con el cabel