—Señora Anderson… Señora —la llama Carla con un tono de voz suave para no asustarla. Alice frunce el ceño y luego abre sus ojos lentamente, encontrándose con la mirada de la sirvienta.
—Carla… —la menciona y luego se percata de que pasó la noche en el mueble.
—Te has quedado dormida, deberías pasar a tu habitación, esa no es una buena posición, señora —la observa tomar asiento.
—¿Qué horas son? —Alice se quita la manta y en ese momento ve su abdomen plano, recuerda su embarazo.
—Van a ser las 6