Mael desvió la vista con la excusa de volver a llenar nuestras copas.
—Ronan es sobrino de mi tío Artos, que está dispuesto a volver a recibirlo en su clan, pero no en el Valle Esmeralda. Le ofreció vivir en el puesto del recodo. Y andando el tiempo, si Mora no vuelve a arruinarles su futuro, podrá convertirse en comandante.
Asentí con un cabeceo lento al escucharlo, hasta que recordé mi última visita al puesto de Maddox.
—¿Ronan sabe que vivirán en una morada medio construir, donde llueve seis meses al año y hay lodo hasta debajo de las almohadas? —inquirí.
—Ronan ha vivido en lugares mucho peores antes de la ofensiva. Es un guerrero y un buen hombre, que no le presta atención a las comodidades.
No dijo “como mi hermana”, pero no era necesario.
—¿Y las hermanas de Aine también irán a vivir allí?
—Milo le ofreció a Ronan llevarlas con ellos a Vargrheim, al menos por un tiempo, si él y las niñas quieren.
—Es una oferta generosa.