Mundo ficciónIniciar sesiónPermanecí a caballo, avanzando al paso hacia el límite del pueblo y los cultivos que quemáramos. No habían ardido completamente, y en la parte más alejada aún quedaba una alta pared de maíz maduro.
De sólo verla me dio mala espina, porque era lo bastante extensa para ocultar dos o tres docenas de hombres. Y apenas superé la última casa, escuché el rumor casi imperceptible, inconfundible, de las hojas movi&eacu







