Mundo ficciónIniciar sesiónTemprano en la mañana, Mael, sus hermanos y Baltar cargaron el féretro de la reina fuera de la capilla. Y todos los que nos hallábamos en el castillo, incluidas las madres, los seguimos al prado.
El abad del monasterio en el paso de las montañas del oeste nos aguardaba en el cuidado cementerio del clan, en el extremo sudeste del prado. Allí, junto a la tumba simbólica del rey lobo, cuyo cuerpo jamás fuera recuperado, se alzaba ahora un h







