Mundo ficciónIniciar sesiónMael seguía gruñendo y rezongando como hiciera durante las tres últimas horas, desde que me viera trepar por la colina hacia él, el atado de ropa balanceándose bajo mi hocico. Había intentado convencerme de que regresara a nuestro lado del valle con argumentos razonables. Cuando vio que eso no funcionaba, insistió sin ocultar su impaciencia y su exasperación. Cuando vio que eso tampoco funcionaba, se mostró abiertamente enfadado c







