El primer ataque de Sombrael no fue físico. Fue existencial.
La oscuridad se solidificó en tentáculos que no simplemente golpeaban sino que intentaban borrar. Donde tocaban, la realidad se desdibujaba. Dante vio su propio brazo volverse translúcido por un instante antes de que Luna lo jalara hacia atrás.
—¡Dispersión! —Aria gritó y los seis se separaron en direcciones diferentes.
Sombrael se movió con velocidad que contradecía su tamaño masivo. Sus garras cortaron el aire donde Dante había esta