Pero Sombrael no emergió.
El tercer día llegó y fueron al sitio del sello, preparados para batalla apocalíptica. En cambio, encontraron algo completamente inesperado.
El sello se había estabilizado.
—No entiendo— Zara murmuró, verificando y reverificando con sus sentidos mágicos. —Debería haber colapsado. Todos los cálculos indicaban...
—¿Qué pasó? —Dante preguntó.
—El sello se... reparó a sí mismo —Zara dijo con asombro. —O más precisamente, alguien lo reparó desde adentro.
"No, alguien," la v