Sombrael no se movió de su posición. No necesitaba hacerlo. Su mera presencia dominaba el paisaje devastado como un agujero negro domina la luz. Simplemente los observaba, y ese observar era suficiente para hacer que cada instinto de supervivencia en Dante gritara que huyera.
Pero no había a dónde huir.
—Está esperando —Zara susurró, sus sentidos mágicos palpando la situación. —Sabe que estamos aquí. Quiere que vayamos a él.
—Es una trampa— Aria dijo, su mano ya en su arma.
—Todo es una trampa—