Tres meses después de que Dante encontrara paz con su nuevo propósito, todo cambió.
Dante despertó una mañana sintiendo algo extraño, una vibración familiar pero distante. El fragmento del Corazón de Luna dentro de él, dormido durante años, pulsaba débilmente.
—¿Lo sientes? —preguntó a Luna, quien también había despertado con expresión preocupada.
—Sí— Luna confirmó. —Es como... resonancia. Algo está jalando el fragmento.
Aria y Zara llegaron minutos después, ambas sintiendo lo mismo. Zara inme