El amanecer llegó sin traer esperanza. Dante había pasado la noche despierto, mirando el vacío distante que pulsaba como un corazón maligno. Cada pulso era ligeramente más fuerte que el anterior. El tiempo se estaba agotando.
—Necesitamos regresar —Luna dijo en voz baja, sentándose junto a él. A través del vínculo, había sentido su vigilia torturada. —A Luna Plateada. Hay conocimiento allí, en los archivos antiguos que no hemos explorado completamente.
—No tenemos tiempo para viajar de regreso