Subí las escaleras lentamente. Me sentía pesada, como si mis huesos estuvieran llenos de plomo. Deerk me había dejado en el rellano y lo había visto desaparecer hacia el bosque, hacia los otros, dejando que el silencio me tragara. No quería que me viera llorar, ni que me tratara como a una inválida.
Llegué a la habitación. Lo primero que hice fue meterme al cuarto de baño. Me quité la ropa empapada en sudor frío y me metí bajo la ducha. Abrí el agua caliente al máximo. Quería quemar la sensació