Lena se tensó. Sus manos se apretaron por un instante y luego me soltaron de golpe. Giró la cabeza, evitando mis ojos.
—No sé de lo que hablas, Alana —dijo, con voz dura, intentando negarlo—. Lucian es el líder de tu manada. Yo respeto eso. Solo eso. No hay nada romantico en eso.
—No, no lo haces —dije, sintiéndome lúcida. Di un paso para interponerme en su camino. —No habrías desafiado a un Alfa por un lobo hueco moribundo si solo sintieras respeto. Lo defiendes hasta de sí mismo. Yo vi cómo