El consejo se reunía una vez más en la gran sala de Lobrenhart, y aunque el aire estaba cargado de tensión, Darien entró con un brillo en los ojos que reflejaba una satisfacción que no podía ocultar. Había recuperado a Aeryn, y en su interior, esa verdad le proporcionaba una extraña calma. Sabía lo que debía hacer para mantener las apariencias, pero no podía evitar sentir un regocijo oculto por lo que había logrado. Una victoria personal en medio del caos.
Aldrik lo observó fijamente, su expres