El fuego de la leyenda ardía por todo el territorio.
Desde las montañas heladas de Arkhaem hasta las selvas nubladas de Merethal, los rumores corrían como brasas encendidas en la corteza del mundo. Una loba de pelaje rojo y un mechón plateado, marcada por la luna y el fuego, había juzgado a una traidora en medio de un pueblo que la aclamaba. Decían que las llamas no la consumían, que purificaban con justicia. Que su nombre real no era Aeryn Thorneveil. Era Nyrea Ignarossa.
La Llama Sagrada.