Elena se acercó al comedor dando pasos cortos cargados de seducción, en su mente se encontraba caminando en una pasarela, para su único espectador.
Leonardo no podía bajar la mirada, estaba hipnotizado, definitivamente había algo en ella que le llamaba la atención, pero nunca lo aceptaría.
—¿Por qué te has vestido de esa manera tan... ridícula? —gruñó Leonardo.
Al escuchar aquellas palabras Elena enredó un pie contra el otro causando que tambaleara, sus mejillas subieron de temperatura, sintié