Leonardo abrió los ojos, llevó la mirada a su alrededor, continuaba en el interior del baño dentro de la tina, a su lado estaba ella, la cabeza estaba recostada sobre su brazo, dormía profundamente, y de la manera más tranquila, como si todas sus dolencias hubiesen desaparecido.
Leonardo fijó la mirada en su rostro, sus ojos brillaron por un instante, en ella vió a la mujer más dulce e inocente del mundo, Elena en su interior solo tenía sentimientos buenos por brindar.
Leonardo movió el brazo