Elena entendió que su destino, su felicidad estaba al lado de Leonardo, el hombre que estaba dispuesto a destruirla ahora suplicaba por su amor.
—Está bien Leonardo, acepto, solo espero que nunca me rompas el corazón, luego de todo lo que he vivido lo último que quisiera es seguir sufriendo por tu culpa.
Leonardo al escuchar aquellas palabras acercó su rostro al suyo, besó sus labios, se sintió único y verdadero aquel sentimiento.
—Tu padre estará mejor, por ahora debemos preocuparnos por noso