La caída de Claudia
El apartamento de Claudia estaba sitiado. Abajo, en la tranquila calle de Kensington, el parpadeo azul y rojo de las patrullas rompía la noche con destellos intermitentes que se colaban por las ventanas. Un murmullo de voces inquietas comenzaba a crecer entre los vecinos que asomaban desde balcones y ventanas, alertados por el inusual despliegue.
Victor Kane, oculto en un coche sin distintivos, observaba todo desde las sombras. Su rostro era una máscara de concentración, el