La luz del sol caía débilmente sobre la ciudad, reflejándose en las ventanas de las oficinas de la Fundación Taylor. Sophie se encontraba en su despacho, una taza de café olvidada sobre su escritorio mientras sus ojos recorrían el informe que acababa de recibir. Su corazón latía con fuerza en su pecho, pero no era por el peso del trabajo. Era por la noticia que había llegado esa mañana, una noticia que empezaba a cambiarlo todo.
El teléfono de Sophie vibró, cortando el silencio que la rodeaba.