La noticia del ataque a Gonza llegó antes de que el avión despegara. Desde casa, todo se sintió como un estruendo.
Gabriela, con el celular temblando en su mano, alcanzó a decir solo unas palabras cuando colgó la llamada de Sergio.
—Lo apuñalaron… a Gonza… —susurró, mirando a Jenifer y Erica, que vivían con ella y en ese momento estaban sentadas en la mesa del comedor.
Ambas se quedaron paralizadas. El corazón les dio un vuelco.
—¿Cómo que lo apuñalaron? —preguntó Jenifer, levantándose de golpe