ALFA RHYDAN
El fuego crepitaba en la chimenea cuando el sol empezó a esconderse detrás de las montañas.
La cabaña olía a carne asada, pan caliente y romero.
No soy chef, ni pretendo serlo, pero esta vez quería que todo saliera perfecto.
Mila merecía eso y mucho más.
Después de años de batallas, sangre y noches vacías, al fin tenía una razón para encender el fuego por algo más que el frío.
Kyros estaba inquieto dentro de mí, caminando de un lado a otro; su energía vibraba.
«¿Crees que vendrá?»
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