KAELAN
El despacho olía a cuero, madera y café fuerte.
Las llamas de la chimenea proyectaban sombras sobre las paredes cubiertas de mapas y planos de defensa.
Tom, Demian, Andrew y Davis estaban reunidos conmigo, cada uno con el gesto serio que solían tener cuando la palabra guerra flotaba en el aire.
Yo repasaba los informes sobre las rutas del norte, las patrullas y el estado de las murallas cuando la puerta se abrió.
El aire fresco del amanecer se coló junto con Rhydan.
Tenía el cabello húme