Amor que irradia felicidad.
MILA
El sol ya estaba en alto cuando abrí los ojos.
El pecho de Rhyd se alzaba y bajaba lentamente bajo mi mejilla, y por un instante no supe si lo que había vivido era un sueño o la realidad más perfecta que me había sido concedida.
Su calor, su respiración, su aroma… todo seguía ahí.
Y yo también seguía ahí, entre sus brazos, marcada por una madrugada que no iba a olvidar jamás.
Me moví despacio, besando su cuello antes de incorporarme. Rhyd abrió los ojos, esa mezcla de miel y fuego que me d